Usabilidad web: Más allá del diseño de tu e-commerce

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Usabilidad web: Más allá del diseño de tu e-commerce

La usabilidad web repercute de forma directa en el modo en el que tus clientes potenciales interactúan con tu negocio online. La meta es conseguir que la navegación sea rápida, simple y segura para así ayudar a obtener las ventas que necesitas.

Un error bastante común es confundir la usabilidad web con el diseño de la página en sí. Para entendernos, cuándo hablamos de la usabilidad de un e-commerce, un blog o incluso un medio de comunicación lo que importa es facilitar al máximo la navegación para que los usuarios accedan sin problemas a nuestros contenidos o a nuestros productos.
Aunque ya esbozamos algunos temas de usabilidad en nuestro artículo sobre la landing page en Google Ads podríamos definir este término como un conjunto de elementos que hacen posible que una serie de personas utilicen nuestro sitio web para realizar acciones concretas o conversiones. Dichas acciones pueden ir desde la lectura de un artículo hasta la contratación de un servicio. Comprar muebles, reservar un hotel o cualquier otra cosa que se pueda hacer por Internet.
A continuación, vamos a explicarte algunos de los fallos más extendidos en lo que a usabilidad se refiere para que puedas aplicar las soluciones oportunas dentro de tu negocio digital.

Creer que el diseño es lo único que importa

Durante mucho tiempo se le ha dado gran importancia al diseño web. Quizá sea ese el motivo por el que se confunde la usabilidad de una tienda online con su estética. Ten presente que estos dos aspectos no tienen por qué estar relacionados.
Un ejemplo bastante claro para ilustrar este punto es el de las páginas diseñadas en Flash. Visualmente son muy atractivas pero presentan varios problemas: Google no las indexa y además los tiempos de carga son exageradamente largos provocando que el usuario se impaciente y abandone nuestro sitio para no volver.
¿De qué te sirve tener una página espectacular si no aparece en los buscadores? ¿Y para qué quieres aumentar el volumen de tráfico que llega a tu negocio si esas visitas no se traducen en beneficios debido al funcionamiento deficiente de tu web?
Por supuesto, tampoco estamos diciendo que una página web tenga que ser fea y sosa. Como tantas veces en la vida, todo es cuestión de equilibrio. Lo fundamental es no dejarnos arrastrar por nuestro lado más artístico olvidando que el fin último de una empresa es satisfacer las necesidades de su clientela y cumplir sus expectativas.

No tener un diseño responsive

En la actualidad, casi todo el mundo tiene un smartphone en el bolsillo. Las consultas desde teléfonos móviles y tablets han crecido exponencialmente en los últimos tiempos por lo que no es de extrañar que sea imperativo ocuparse de que nuestro e-commerce se vea correctamente con independencia del dispositivo que el usuario decida utilizar para conectarse.
Seguro que alguna vez has visitado una página web en tu móvil y has tenido que ampliar su contenido con los dedos para verlo mejor. ¿Te llevaste una buena impresión de esa empresa? ¿O tal vez decidiste comprar lo que buscabas en otro lugar en el que fuera más sencillo finalizar tu pedido? Eso mismo es lo que les ocurre a tus clientes.
El diseño responsive resuelve de un plumazo este inconveniente y lo mejor es que no hay que crear diferentes diseños. Se trata de adaptar la misma estructura a contextos diferentes para que el usuario siempre se mueva en un entorno similar cuándo interactúe con nosotros.

Categorización poco clara

La manera en la que se organizan los contenidos también es algo que debe cuidarse. Un e-commerce ha de tener una serie de contenidos y funcionalidades encaminadas a llamar la atención de los visitantes del sitio y favorecer que éstos se conviertan en clientes.
Imagina un negocio de piezas de repuesto para coches. Como podrás suponer, la categorización de los productos disponibles es clave para que los posibles compradores encuentren lo que desean de la forma más intuitiva y directa posible.
Aquí el enemigo es el exceso de segmentación. No hace falta incluir decenas de subcategorías para cubrir el catálogo al completo. Basta con seleccionar las categorías principales que nos servirán para agrupar todos los productos de forma lógica e incluir sólo las subcategorías que sean relevantes.
No queremos agobiar a nadie con menús que no se acaban nunca y que se ramifican en múltiples alternativas. Un buscador eficiente puede ser nuestro aliado a la hora de simplificar el diseño de nuestra web sin perder la oportunidad de mostrar al usuario lo que podemos ofrecerle.
El cliente nunca quiere complicaciones ni invertir elevadas dosis de tiempo y esfuerzo para realizar una simple transacción. Reducir el número de pasos necesarios para efectuar una búsqueda, un pedido o una consulta jugará a nuestro favor.
Al hilo de lo anterior podemos apuntar que es de gran ayuda situar en un lugar destacado el formulario de contacto. Así cualquier persona interesada en contratar tus servicios o solicitar algún tipo de información podrá hacerlo sin dificultades.
Ojo, ten cuidado con espantar al usuario solicitando más datos de los imprescindibles. Por ejemplo, si vendes zapatos te interesa pedir el número de pie pero el estado civil es un dato intrascendente. Solicitar más información de la cuenta hace que la gente se plantee si una tienda es de fiar.

Páginas que cargan muy lento

La velocidad de carga es crucial para que un cliente no salga del embudo de conversión a las primeras de cambio. Una web lenta genera una mayor desconfianza en el usuario lo que se traduce, por ejemplo, en menos procesos de registro completados o más abandonos del carrito de compra.
Una manera de no caer en esta trampa es optimizar en la medida de lo posible el peso de los recursos que subimos a nuestra web. ¿Para qué quieres imágenes de más de 1 GB? Con fotos de menos de 100 MB suele ser suficiente y la calidad visual de tu tienda no se ve comprometida.

En resumidas cuentas, la usabilidad web va encaminada a que una persona pueda navegar por una página o plataforma online y hacer aquello que desee sin impedimentos. Informarse, comprar, ver contenidos audiovisuales… Esta es la base para satisfacer a tus clientes e impulsar las ventas.

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